El alcohol, Tú y el NO tú.
Siempre pensaba que una noche de alcohol era para divertirse, bueno lo sigo creyendo. El asunto era sencillo, un “jote” me webió cerca de 3 meses para que saliéramos, si bien estaba (estoy) soltera y él era bastante guapo no se la iba a dejar fácil, no porque sea cartucha pero tampoco es llegar y abrazarse la cosa. Cuento corto, en un bar, muchas piscolas, porque el ron es para niñas, y unos cuantos cigarros de él (porque yo no fumo, uno que otro caño pero nada de andar volada por la vida). Mucho “blabla” ya me estaba empezando a agotar pero hasta que se pegó la cachaá y fuimos a bailar, si bien el hombre no era muy dado con la palabra por Dios que sabía moverse bien y como una cosa lleva a la otra terminamos en mi depa ni vino ni nada, al grano, no besaba tan rico aunque sí en los lugares indicados pero como todo hombre, QUE NO ENTIENDE QUE “AL GRANO” NO SIGNIFICA LLEGAR Y METER. No tardo en sacarme la ropa y dejarme totalmente desnuda pero a la hora de la verdad su “amigo” le dio la espalda o más bien no dio la cara. HORRIBLE, después de decirme: “esto nunca me había pasado… y bla bla bla”, me quedé pensando “que triste tener que dormir en el sofá. Porque para fingir cariño no estoy.